Memorias de otro lunes.
Y, por fin, suena el timbre que anuncia el final de las clases.
El profesor de economía pronuncia su típica despedida: "¡Con Dios!". Luego calla, al tiempo que nosotros, cartera en mano, abandonamos el aula para crear una pequeña estampida en el pasillo.
Si bien me encanta economía, estaba deseando hoy que acabara. Tres exámenes, a cual más largo o mas difícil, son más de los que alguien como yo puede soportar si no hay tiempo libre después. Y, por supuesto, no: en vez de descanso, tenemos economía, lo que significa arruinarse las muñecas ya doloridas tras hacer un improvisado resumen del resumen del Quijote que imprimió anoche alguien del Rincón del Vago.
Mientras comentamos nuestras resupuestas en los anteriores tres exámenes, y a aterrorizarnos por los que vienen, nos encontramos con M. y Noa. Esta última me pregunta si soy una de las participantes en la conversación escrita sobre la tercera mesa de la primera fila de francés, una plática en la que participamos personas de diversas clases cuando nos aburrimos mucho. Al principio no quiero contestar, pero finalmente confieso que sí, riendo. Ella añade que ella también. Y es que, señoras y señores, ¡nos aburrimos mucho en clase de francés/química!, y no tenemos nada mejor que hacer que escribir mensajes que en un principio trataban sobre la droga, y en los que ahora hablamos de que no recordamos de qué hablábamos hace un mes!
Salimos. Reímos. Hablamos. Por una vez, un lunes es tan feliz como un viernes, sólo por saber que nos hemos quitado de encima ya algunos de los peores días del trimestre.



aereon dijo
PUes nada, que siga igual de bien tu semanita, sobre todo cuando acabes con todos los examenes. Solo te queda un esfuerzo mas y tendrás toda una semana para hacer lo que quieras.
Un beso
3 Marzo 2008 | 08:49 PM